El Viajero

Sarmiento siempre fue un viajero, no un turista. No se dejaba deslumbrar por el color local, por el exotismo de lo diferente, de lo nunca visto.

Sarmiento era un viajero que sabía mirar, observar qué estaba detrás de las apariencias. Captaba lo distinto de cada paisaje, de cada fresco humano y sacaba sus conclusiones. Las páginas de su libro Viajes por Europa, África y Estados Unidos son una sucesión deslumbrante de reflexiones, observaciones y sugerencias en las cuales se entrelaza el mundo con su país, con el futuro que buscaba para su patria.

Era un civilizador: cosechaba para sembrar. De ahí su predilección por las ideas realizables, originales o adaptadas, mucha de las cuales puso en práctica como gobernante.

Estos proyectos, en gran medida surgidos de sus estudios de países avanzados, especialmente en el campo de la educación, de las ciencias y de la tecnología, son la cosecha de un viajero que supo ver y descubrir en otros lugares lo que podía dar frutos en su propia tierra.